Los deseos de la gente ante la muerte

by Isa Rojas 17. marzo 2011 18:01

 

Alabado sea Alá fuente de toda sabiduría y justicia que nos ha dado intelecto para que comprendamos y no nos ha dejado abandonados a nuestra suerte.

 

Alabado sea Alá que nos envió profetas y mensajeros para guiarnos por el camino correcto, y envió a Muhammad, que la paz y las bendiciones de Alá sean con él, como el sello de la profecía.

La muerte es inevitable para cada ser viviente, no hay como escapar de ella. Alá dice:

 

“Todo cuanto existe en la Tierra perecerá, y sólo la majestuosa y noble faz de tu Señor perdurará por siempre”. (55:26-27)

 

“Toda alma probará la muerte, y recibirán la recompensa completa el Día de la Resurrección. Quien sea salvado del Fuego e ingresado al Paraíso habrá triunfado. La vida mundanal no es más que un placer ilusorio”. (3:185)

 

En un versículo Alá consuela a Su Mensajero Muhammad, que la paz y las bendiciones de Alá sean con él, informándole que la muerte es parte de la Ley que Él ha decretado para Su creación:

 

“Y por cierto que no hemos hecho inmortal a ningún ser humano. Si tú ¡Oh, Muhammad! has de morir ¿por qué razón tendrían ellos [los incrédulos] que vivir eternamente?” (21:34)

 

Los deseos de la gente ante la muerte pueden dividirse de la siguiente manera:

 

Los deseos del piadoso:

 

1. Que lo depositen rápido en su tumba:

 

El creyente que practica buenas obras espera que la gente que carga su cuerpo durante su funeral que lo lleven a su tumba lo más pronto posible, pues anhela las bendiciones que le esperan. En SahihAl-Bujari y en Sunan An-Nasa'i se narra que el Mensajero de Alá, que la paz y las bendiciones de Alá sean con él, dijo: ‘Mientras está siendo cargado hacia su tumba, el difunto si fue de los justos dice: ¡Llévenme deprisa!"[1] 

 

2. Quiere avisar a su familia de su éxito

 

De acuerdo a un relato de Abû Daûd, después de que el creyente ha sido interrogado y ha respondido exitosamente a los ángeles, es llevado a una morada en el Infierno, y le es dicho: ‘Esto era para ti, pero Alá te ha salvado y la ha reemplazado con una morada en el Paraíso.’ Entonces se la muestran, y él dice: ‘Déjenme volver y avisarle a mi familia’ Pero le es dicho: ‘Ten paciencia’.[2]

 

Los deseos del que rechazó el mensaje y el hipócrita

 

Es que el día del juicio no comience, porque sabe cuál será su destino.

Cuando la muerte llega, la persona desea volver a este mundo para enmendar sus errores. El incrédulo desea volver para hacerse musulmán.

 

“Cuando la muerte les sorprenda dirán: ¡Oh, Señor mío! Hazme regresar a la vida otra vez para realizar las obras buenas que no hice. Pero no se les dará otra oportunidad, pues son sólo palabras [que no cumplirán]. Y permanecerán en ese estado [la muerte] hasta que sean resucitados”. (23:99-100)

 

Se narra que el Mensajero de Alá dijo: ‘Mientras está siendo cargado hacia su tumba, el difunto si fue un pecador dice: “¡Ay de mí! ¿Hacia dónde me llevan?”. Toda criatura escucha su voz excepto el ser humano, y si éste pudiera hacerlo caería inconsciente."[3]

 

Los deseos del pecador negligente en la práctica del Islam

 

1. Desearía haber realizado correctamente sus oraciones y

recordar a Alá

Narró abu Huraira que el Profeta pasó junto a una tumba y preguntó: “¿A quién enterraron en esta tumba?”. Le respondieron: “A fulano”. Entonces dijo: “Dos raka’at le serían más amadas que todo lo que ustedes tienen en este mundo”.

 

2. Desearían haber realizado buenas obras

 

“Cuando la muerte les sorprenda dirán: ¡Oh, Señor mío! Hazme regresar a la vida otra vez para realizar las obras buenas que no hice. Pero no se les dará otra oportunidad, pues son sólo palabras [que no cumplirán]. Y permanecerán en ese estado [la muerte] hasta que sean resucitados”. (23:99-100)

 

Hermanos y hermanas en el Islam, como musulmanes debemos revisar nuestro Islam para saber que estamos haciendo las cosas correctamente, para evitar tener que arrepentirnos o tener un mal final al terminar esta vida.

 

El mal final se hace evidente en el momento de la agonía, justo antes de la muerte. Algunas de las causas que llevan al mal final son:

 

1 - La creencia (Al ‘Aqidah) incorrecta

 

Todo aquel que cree en algo incorrecto, ya sea por opinión personal o por seguir a otras personas que creen en ello, se encuentra en un gran peligro, y su ascetismo y rectitud no lo beneficiarán en nada. Lo único que puede beneficiarlo es la creencia correcta, y ésta es únicamente la que concuerda con el Libro de Alá y la Sunnah de Su Mensajero Muhammad, pues las únicas creencias religiosas válidas son las que son tomadas de estas dos fuentes. Alá dice en el Corán:

 

“Diles: ¿Queréis que os enteremos de quiénes son los más perdedores por sus obras? Aquellos cuyos afanes se malograron en la vida mundanal mientras creían haber obrado el bien”. (18:103-104)

2 - La persistencia en el pecado. Aquel que peca continuamente se acostumbra a ello, y todo aquello a lo que el hombre se acostumbra en su vida se le presentará durante su agonía. Si se inclina más por los actos de adoración entonces lo que más recordará en su agonía serán aquellos actos, pero si se inclina más hacia el pecado serán sus pecados lo que más recordará. Y es muy posible que éstos vengan a su mente y lo distraigan o confundan interponiéndose entre él y el arrepentimiento, pues estará como encadenado por sus malos actos, porque éstos formarán una barrera entre el agonizante y su Señor convirtiéndose en la causa de su condena en sus últimos momentos. El Profeta dijo: "El pecado es el heraldo de la incredulidad".

 

3 - Abandonar la rectitud.[4] El perderse en la vida pecaminosa después de haber sido una persona virtuosa y practicante de las buenas obras es una de las causas que llevan a tener un mal final. Al igual que Satanás que a pesar de que era un devoto adorador de Alá, cuando le fue ordenado prosternarse ante Adán se mostró arrogante y rebelde rechazando hacerlo y se convirtió en uno de los incrédulos.

 

4 - La debilidad en la fe. La existencia de alguna debilidad en la fe de la persona disminuye su amor por Alá. El amor por este mundo se hace cada vez más fuerte en su corazón y al final lo toma por completo sin dejar lugar para el amor a Alá, excepto en pequeños rincones que no pueden causar ningún efecto para neutralizarlo, refrenarlo de cometer pecados, o instarlo a practicar actos de obediencia. Así, esta persona se hunde con sus deseos y pecados, y la oscuridad de los pecados se acrecienta acumulándose en su corazón, y ello mantiene apagada cualquier luz de fe que en él haya. Cuando la agonía de la muerte llega, su amor por Alá se hace más débil aún, ya que éste ve que está partiendo de este mundo que le es tan amado. Su amor por la vida mundanal es tan grande que se niega a abandonarla y le duele hacerlo, y Alá sabe eso. Por ello teme que el odio desplace al amor por Alá de su corazón, y aquel amor débil se convierta en odio. Si su alma parte en ese momento tan peligroso tendrá el mal final y será condenado eternamente.

El motivo de este mal final es el amor por este mundo. Contentarse y regocijarse sólo con él, teniendo al mismo tiempo una fe débil, significa que el amor por Alá también es débil. Éste es un problema crónico que afecta a muchas personas. Si el corazón de la persona se encuentra agobiado con un asunto mundanal, en el momento de la muerte éste llenará su mente y corazón no dejando lugar para nada más. Esto formará una barrera entre él y su Señor.

 

¡Oh Alá! bendice a tu Profeta Muhammad. Alá haz que nuestra vida sea una expresión de nuestro amor por él, y concédenos morir siguiendo su guía y religión. ¡Oh Alá! concédenos la fortaleza para seguir su Sunnah y tradición, y regálanos su intercesión el día del Juicio, y concédenos estar junto a él con quienes Alá ha agraciado: los Profetas, los veraces, los que murieron dando testimonio de su fe y los justos. ¡Oh Alá! bendice al Islam y los musulmanes. Une nuestros corazones y concédenos unidad como nación y comunida

 

Referencias 

[1] Narrado por Al Bujâri, Ver Fath Al Bâri', 3/184. También lo narró el An Nasâ'i 4/41

[2] Ver Yâmi‘ Al Usûl, 11/173

[3] Narrado por Al Bujâri Ver Fath Al Bâri', 3/184.

[4] Al-Istiqâmah: Lit. significa la continuidad en la adoración y la práctica de las buenas obras.

 

 

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