Escrito por Arelí Cortés de av.24.comDomingo, 25 de Abril de 2010 12:17

Musulmanes tapatíos. Foto: Arelí Cortés.
Guadalajara, Jalisco, México.
"As Salam Aleykum” es la primera palabra en árabe que delimita un espacio donde confluyen los creyentes del Islam, es el saludo entre musulmanes; una frase que rompe con la aparente cotidianeidad en el 2623 de Avenida Inglaterra, donde se ubica la única mezquita dentro de la Zona Metropolitana de Guadalajara.
Al cruzar el portón negro de la entrada, se produce un inesperado choque entre las culturas de Oriente y Occidente. Una pila de zapatos acomodados afuera de un cuarto rodeado de ventanales, son señal de que sus dueños están en el momento de la oración. La admiración persiste mientras se escuchan las oraciones y enseñanzas del Corán, leídas en árabe, por el Imán de la comunidad musulmana: Abdulkarin.
Es viernes, día de As alam Jumuaa, según el Corán –libro sagrado del Islam- el más importante de oración y reflexión en la semana. Están postrados, sin calzado y sobre alfombras coloridas, diez musulmanes, profesando devotamente su creencia a Allah.
Las mujeres cubren su cabellera con el tradicional velo típico de Oriente, ropajes holgados y ojos delineados; los hombres, con barbas espesas, cierran el mentón de sus rostros y ambos exhiben ser musulmanes a través de su indumentaria y apariencia. Aunque no todos los creyentes –sobre todo varones- luzcan así.
Al terminar la oración y percatarse de la visita, me invitan a pasar a la mezquita. Pregunto:
-¿Me quito los zapatos?
Abdulkarin me contesta con confianza.
-No, pásate así.
Abdulkarin García es un mexicano que se convirtió al Islam mientras radicaba en Houston, Estados Unidos, hace unos años; cambió su nombre y vela por los intereses de los musulmanes en nuestra ciudad. A él se le denomina Imán, un cargo que asumió por elección de la misma comunidad.
Desde 1985 existen comunidades musulmanas en la ciudad; éstas eran efímeras, ya que existían sólo mientras se mantenían estudiantes provenientes de Medio Oriente. Cuando los alumnos partían, los fieles se dispersaban.
Se tiene memoria que desde hace 18 años han existido mezquitas en Guadalajara; sin embargo, nunca han permanecido en el mismo domicilio por diferentes situaciones. La primera ocasión que se cerró una fue en 2001, después del 11 de septiembre, a causa –o al menos eso creyó la comunidad- del temor de rentar la propiedad a musulmanes, pues sin razón alguna los dueños les pidieron el lugar.
Fernando Acosta, tapatío que se convirtió en musulmán desde el año 2000, recuerda la última vez que cerraron la mezquita:
- La comunidad se reunía en Gregorio Dávila. Tuvimos un pequeño percance en el 2006, porque alguien que, no supimos si fue una broma, puso en internet, como una alerta que desde la comunidad de nosotros se estaba incitando a la gente a la violencia.
A partir de 2009, y con ayuda de musulmanes de Marruecos, se reabrió un espacio formal para que pudieran reunirse para orar y convivir.
Un destacado musulmán mexicano
Una destacada visita alegra a la congregación musulmana este viernes. Es Isa Rojas, el primer mexicano egresado de la Universidad de Arabia Saudita, que está en Guadalajara para resolver dudas sobre el Islam y compartir sus experiencias con los demás musulmanes. Lo acompañan Monserrat y su hijo, el inquieto Ismael de año y medio de edad.
Entre almohadones, sin zapatos y sobre las alfombras de petate, Isa trae a su memoria la vida en Medina, ciudad de Arabia Saudita, donde estudió leyes Islámicas durante ocho años.
- ¿Qué fue lo más difícil de tú estancia en Medina?
- En primer lugar, el idioma; sólo sabía decir “quiero ir a la universidad”, por si me perdía, y “tengo hambre”. Allá sólo hablan árabe.
Entre risas, comenta:
- La comida es muy diferente. No conocen nada mexicano. Comía puro arroz y pollo todos los días.
Otros mexicanos han emigrado a Medio Oriente para estudiar en la misma universidad, pero por diversas razones no concluyeron sus estudios. Isa Rojas es el primero en graduarse y está de regreso desde hace siete meses que concluyó sus estudios.
En 2009 se publicó un libro llamado “Los 500 musulmanes más influyentes”. En la página 93 del libro está impreso el nombre de Isa Rojas, en donde se le reconoce por sus artículos escritos y traducidos al español acerca del Islam. Su trabajo lo han leído alrededor de cuatro millones de personas y se destaca su labor en diversas páginas web de Islam.
Las confusiones sobre la Yihad
La cultura de occidente relaciona equívocamente a los musulmanes con terroristas, sobre todo con los hechos de la “guerra santa” en Oriente, una inevitable relación que ha surgido –en gran medida-, gracias a los medios de comunicación.
Guerra Santa es un término acuñado por la Iglesia Católica; en el Islam la palabra es Yihad, que significa “lucha”. Y esa lucha se divide en varias formas, según cuenta Isa:
- La lucha del ser humano contra sí mismo, el tratar de ser buena persona. El luchar contra los deseos –contra Satanás-, el tratar de no cometer o hacer cosas malas.
Otra forma es interpretar la palabra es la lucha para defender o para atacar, mas la Yihad no tiene como objetivo derramar sangre.

Mujeres que en Guadalajara profesan el Islam. Foto: Arelí Cortés.
Ellas en el Islam
A primera vista parecieran sacadas de algún país del Medio Oriente y colocadas aquí como si fuesen extranjeras, con una pañoleta que cubre sus cabelleras, con vestidos holgados o pantalones de manta. Son las mujeres musulmanas, creyentes del Islam, con historias diversas y tradiciones extraídas del Corán.
-Yo me convertí hace diez años, y a lo que más temía era a qué iba a decir mi mamá, quien es ferviente del catolicismo, cuenta con algarabía Rocío Cordero, quien cubre su cabeza con un velo verde de satín.
En Occidente la gente conoce como burka la pañoleta que cubre la cabeza de las mujeres musulmanas, lo cual es un error. Sólo en los países como Iraq o Afganistán usan esa indumentaria, que apenas permite se vean los ojos. En su mayoría las mujeres usan velo.
-¿Por qué usan burka?
-Más bien depende de las tradiciones del lugar donde se profesa el Islam, pues el Corán no obliga a que la mujer se cubra de esa manera, pero sí indica (el Corán) que se deben de cubrir la cabeza y el cuerpo, comenta, Isa Rojas.
Monserrat, esposa de Isa Rojas, comenta que para ella es mucho más cómodo vestirse así que como antes lo hacía, pues siente que la respetan más. En la calle la miran con admiración pero nunca la han agredido.
Dentro de los preceptos del Islam, los hombres no saludan de mano a las mujeres, y por lo regular los hombres se reúnen sólo con los de su mismo género.
Las mujeres musulmanas en nuestra ciudad son solteras, casadas, divorciadas y abuelitas. Ríen cada que recuerdan los comentarios que les hacen en la calle.
En medio de una comida, Sandra Cárdenas, una chica de 21 años, comenta que siempre es cuestionada en su universidad sobre su nacionalidad e idioma. Para ella fue complicado usar el velo, pues sabía que el día que lo usara en la escuela no se lo podría quitar ya.
-Después te acostumbras, a pesar de los cuestionamientos de mis padres y cómo me prohibían visitar la mezquita de más joven. Me gusta cómo me veo hoy.
En medio de la plática, entre bromas y risas, Rocío recuerda su experiencia en un banco, el 11 de septiembre del 2001, justo el día de los atentados a las Torres Gemelas, en Nueva York.
-Yo no sabía lo que había pasado y salí tranquilamente vestida como siempre. Cuando llegué al banco todos me veían y la chica de la ventanilla me preguntó: “¿no le da miedo salir así?” Yo no sabía de qué hablaba, hasta que me enseñó en la televisión. Sólo por tranquilidad de mi mamá deje de vestirme un mes así, cuenta.
“Hay vienen los terroristas, hay viene Osama”, son frases que chicos les han dicho en la calle a varias mujeres musulmanas; sin embargo, esto no les causa molestia, ellas ríen por la ignorancia de la gente.
Al finalizar la comida lavan sus manos hasta los codos y sus pies en el caso de las mujeres. Los hombres lavan su cara y cabeza antes de despojarse de sus zapatos y entrar a la mezquita, Son casi las siete de la tarde noche, momento para la oración de Maghrib, la cuarta de las cinco oraciones del día.
Espero antes de despedirme y agradecer la amabilidad con que me recibieron.
La comunidad musulmana en Guadalajara es aún joven, con dudas y cuestionamientos, pero fieles creyentes del Islam, solidarios entre sí y con quienes visitan la mezquita, constantes en su fe para no dejar diluir lo que han construido como religión en nuestra ciudad.
Los musulmanes con residencia en Guadalajara se suman al amplio mosaico de creencias religiosas de la urbe. Son una comunidad que, a pesar de ser pequeña, distinta en su fe y prácticas, ejerce el derecho a la libertad de culto en un estado con 95 por ciento de población que dice ser católica.