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El Noble Corán nos informa que el verdadero creyente tiene que creer en todos los Profetas y Mensajeros enviados por Dios, así como creer en todas las revelaciones descendidas a todos ellos. Esto es algo esencial para tener una fe incondicional, sin diferenciar entre ninguno de los Profetas creyendo en unos y rechazando a otros. Dios dice en el Corán:
(Decid: Creemos en Dios y en lo que nos fue revelado, en lo que reveló a Abraham, a Ismael, Isaac, Jacobo y las doce tribus [descendientes de los hijos de Jacobo], y lo que reveló a Moisés, Jesús y a los Profetas. No discriminamos entre ellos, y nos sometemos a Él.) (Corán 2:136 ).
También nos informa sobre quien discrimina entre los Profetas, creyendo en unos y descreyendo en otros: no es un musulmán. Dice en el Corán:
(Por cierto que quienes no creen en Dios ni en Sus Mensajeros y pretenden hacer distinción entre [la fe en] Dios y Sus Mensajeros diciendo: Creemos en algunos y en otros no, intentando tomar un camino intermedio. Ellos son los verdaderos incrédulos. Les tenemos reservado a los incrédulos un castigo denigrante. Pero quienes crean en Dios y en Sus Mensajeros sin hacer distinción [de fe] entre ellos, les concederá su recompensa. Dios es Absolvedor, Misericordioso. ) (Corán 4:150–152).
Basándonos en esto, el verdadero creyente es quien cree en todos los Profetas de Dios, empezando por el primero de ellos (Adán) hasta el último (Muhammad) –que la paz y la misericordia de Dios sean con todos ellos–, quien cree que todos vinieron con el mismo mensaje y con la misma religión, que es la siguiente: La invitación a adorar a Dios el Altísimo, únicamente, sin interponer intermediarios, equivalentes o asociados, como dice Dios en el Corán:
(Por cierto que enviamos a cada nación un Mensajero [para que les exhortase a] adorar a Dios y a evitar a los tagût [lo que se adora fuera de Dios y se complace el adorado por ello]) (Corán 6:36).
Las legislaciones correspondientes a cada Mensajero eran diferentes, pero su creencia nunca cambió.
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