Todas las alabanzas son para Alá, el Señor de los Mundos, y que Alá exalte la mención de Su Profeta y lo proteja a él, su familia y Compañeros de todo mal.
El Islam reconoce que el deseo sexual de todo ser humano debe ser satisfecho. Considera esta satisfacción un asunto digno de admiración, siempre y cuando sea realizado dentro de los límites de la Shari’ah. No es desdeñoso satisfacer este deseo, ni debe ser algo descuidado. Alá dice:
Fue arraigado en el corazón de los hombres la inclinación por los placeres: las mujeres, los hijos, la acumulación de riquezas en oro y plata, los caballos de raza, los rebaños y los campos de cultivo. Ese es el goce de la vida mundanal, pero Alá les tiene reservado algo más bello. (3:14)
El Profeta Muhammad –que la paz y la misericordia de Alá sean con él-dijo:
“Las mujeres y los perfumes son amados para mí, y encuentro confort en realizar el Salah (oración)”. (An-Nasâ’i)
El Islam prohíbe reprimir estos deseos completamente, ya que esta es la religión que va de acuerdo a la disposición natural del hombre; satisface las necesidades naturales de modo apropiado, siempre respetando los principios de la Shari’ah. Abu Huraira (que Alá esté complacido con él) dijo:
“Le preguntaron al Mensajero de Alá –que la paz y la misericordia de Alá sean con él- ( acerca de qué es lo que más hace que la gente entre al Yánnah (Paraíso). Dijo: “El temor de Alá y los buenos modales”. Luego le preguntaron sobre qué lleva más a la gente al Infierno. Y dijo: “La lengua y las partes pudendas”. (At-Tirmidhi)
Un simple deseo puede transformarse en un acto de adoración a través del cual el musulmán obtiene recompensa divina. Abu Dharr –Alá esté complacido con él- narró que algunos Compañeros le dijeron al Profeta –que la paz y la misericordia de Alá sean con él-:
“Oh, Mensajero de Alá, los Compañeros ricos han obtenido las mejores recompensas… rezan como nosotros, ayunan como nosotros, ¡y dan caridad de su riqueza!”. El Enviado de Dios respondió: “¿Acaso no les ha dado Alá aquello de donde dan las caridades? Ciertamente la Tasbíhah es una caridad, cada Takbírah es una caridad, cada Tahmídah es considerada caridad, y cada Tahlíhah es una caridad. Ordenar el bien es una caridad, y prohibir el mal lo es también; mantener una relación con su cónyuge es una caridad del mismo modo”. Los Compañeros dijeron: “Mensajero de Alá, ¿cuando satisfacemos nuestros deseos con nuestras mujeres también recibimos recompensa por ello? El Profeta –que la paz y la misericordia de Alá sean con él- dijo: “¿No recibiría un castigo alguien por tener relaciones con una mujer que le está prohibida? De la misma manera, cuando uno tiene relaciones con su esposa, recibe una recompensa”. (Muslim)
El matrimonio es fuertemente fomentado por el Islam. Es el único modo lícito en que uno puede aliviar su tensión sexual. El Mensajero de Dios dijo:
“Yo desposo mujeres, y aquel que ignora mi Sunnah no es de los míos”. (Irwa Al-Galíl)
El Islam considera al matrimonio como una necesidad innata en la vida del ser humano. El amor, la misericordia y el altruismo se extenderían en la sociedad, y preservaría la raza humana por medio de la procreación. La castidad del musulmán, su honor y dignidad también son preservados a través de él; por todo esto, alejarse del matrimonio hace que uno pierda todos estos beneficios y hace que se aleje de su disposición natural.
El Islam busca establecer una vida de tranquilidad, paz y afecto entre el marido y la mujer. Alá –el Altísimo- dice:
Y entre Sus signos está haberos creado esposas de entre vosotros para que encontréis en ellas sosiego, y puso entre vosotros amor y misericordia. Por cierto que en esto hay signos para quienes reflexionan. (30:21)
A través del casamiento cada esposo se cuida de lo prohibido e ilegal; este es el objetivo del matrimonio en el Islam. Alá dice:
Ellas son vuestra protección y vosotros la suya. (2:187)