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Fuente: Islam Web
Que la tormenta de la crisis económica haya arremetido hoy en día contra oriente y occidente es algo que no se puede ocultar ni negar. Es un hecho sin precedentes que hizo temblar los cimientos de la economía y que desveló a los políticos, economistas, pensadores y a todo aquel que está en el juego de las finanzas. Sus causas y consecuencias a corto y largo plazo son múltiples, tanto así, que generó preocupación por todas partes e hizo que los analistas saturaran los medios con sus conclusiones, que se escribieran cientos de libros sobre un asunto que era confuso y del que nadie quería asumir la responsabilidad.
Este suceso nos obliga a detenernos para hacer una reflexión y aclarar algunos aspectos legales de la Shari’ah que tienen relación con esta catástrofe:
La verdadera crisis:
Los más grandes bancos, instituciones financieras y mercados bursátiles se desplomaron, trillones en efectivo se evaporaron, y billones en acciones se perdieron en las bolsas. Países enteros se hundieron, millones de personas perdieron el dinero que tenían ahorrado o invertido; solo en los Estados Unidos de Norte América se calcula que las inversiones que se perdieron en la bolsa de valores llegan a unos cuatro trillones de dólares, por lo que algunos llamaron a esta crisis como el tsunami de la economía.
·Los techos se derrumbaron sobre ellos:
La economía y el dinero son las bases principales sobre las que se fundamenta la vida en occidente; por eso, cuando se encomendaron a su riqueza y dejaron de lado a Alá, sucedió:
{Los incrédulos anteriormente [en Babel] construyeron grandes edificaciones, pero Alá Destruyó sus edificaciones desde los cimientos y los techos se derrumbaron sobre ellos, y el castigo les llegó de donde menos lo esperaban.} [Corán 16:26]
Somos testigos de la debacle que les azotó: ayer celebraban sus logros económicos, se vanagloriaban por su sistema financiero, creían que era a prueba de todo, pero hoy amanecieron presas de la desesperación y la devastación, pues el castigo por su orgullo e insolencia les llego desde donde menos se lo esperaban.
Diles: Estas son las consecuencias de vuestras obras:
Las desgracias y catástrofes que de vez en cuando presenciamos, son producto de las acciones de las personas. La injusticia, la opresión, la transgresión de los derechos y libertades de los demás, son razones por las cuales puede descender sobre un individuo, familia, sociedad, e incluso la humanidad entera, una desgracia, como la actual crisis económica y financiera mundial.
Dice Alá (lo que se interpreta en español):
{Se puede ver la devastación en la tierra y en el mar como consecuencia de las acciones de los hombres. Esto es para que padezcan [el resultado de] lo que han hecho, y puedan recapacitar.} [Corán 30:41]; y: {Y si os aflige una desgracia, ello es la consecuencia de [los pecados] que cometisteis; y Alá os Perdona muchas faltas [por Su gracia].} [Corán 42:30]
En un Hadiz nos dijo el Profeta Muhammad, sallallahu ‘alaihi wa sallam:
“Cuando el adulterio, la fornicación, el interés y la usura aparezcan y se generalicen en un pueblo, su gente será merecedora del castigo de Alá, por sus iniquidades”
[At-Tabarani]. Así que la culpa de que esta crisis haya arruinado al mundo es la injusticia que los hombres cometieron consigo mismos.
·Alá Es Paciente y no olvidadizo ni descuidado:
Alá Tuvo paciencia con la humanidad mientras que esta se dedicaba a lucrarse del interés y la usura para incrementar su riqueza, declarándole la guerra a las leyes y órdenes de Alá; hasta que llegó el tiempo en que su injusticia no se pudo tolerar más, así que Hizo que la riqueza menguara y la recesión económica la afectara, tal como Hizo con el Faraón y su gente, como encontramos en el Corán (lo que se interpreta en español):
{Y Azotamos al pueblo del Faraón con años de sequía y mengua de frutos, para que reflexionaran.} [Corán 7:130]
Y en el Hadiz nos mencionó el Mensajero de Alá, sallallahu ‘alaihi wa sallam:
“Alá le Da tiempo al opresor; pero cuando Decide Darle su merecido, no le levantará el castigo jamás”, luego recitó (lo que se interpreta en español): {Así es el castigo de tu Señor cuando Decide Azotar a las ciudades por su iniquidad, ciertamente Su castigo es doloroso y severo.} [Corán 11:102] [Bujari y Muslim].
El injusto y el opresor no debe confiarse en que Alá en Su grandeza, poderío y sabiduría, Va a Dejar que siga con su iniquidad causando daño a los demás sin que lo Castigue y a todos aquellos que lo ayudaron a cometer sus crímenes, o simplemente guardaron silencio y no hicieron nada para detenerlos.
·La falsedad conduce a la perdición:
Las personas, pensamientos, ideas, sistemas y todo lo que tiene que ver con este mundo es perecedero, por más que haya sobresalido. Anas ibn Malik relató: “El Profeta Muhammad, sallallahu ‘alaihi wa sallam, tenía una camella llamada Al ‘Adbá’ que era insuperable en la carrera. Una vez, vino un beduino montando un camello de menos de seis años y logró vencerla. Eso fue motivo de pesar para los musulmanes, hasta que el Profeta, sallallahu ‘alaihi wa sallam, lo supo y dijo: “La ley de Alá es que Él Hace Bajar a todo aquél que se eleva en la vida terrenal”’ [Bujari].
Los occidentales lograron alcanzar la cima más alta en la economía mundial, sus riquezas crecieron tanto que pensaron que nada las haría disminuir y que nadie sería más poderoso que ellos; pero en el momento en que más orgullo sentían por su sistema económico, el cual alegaban era infalible, todo cambió, sus finanzas colapsaron y la falsedad de sus alegatos respecto a la estabilidad de su economía quedó expuesta ante todo el mundo, tuvieron que bajar la cabeza y aceptar que algo había fallado…
El prestigio de occidente se perdió:
El interés y la usura, además de las prácticas prohibidas por la Shari’ah en cuestiones económicas, fueron como un comején que desde el interior hizo que el bastón sobre el que se apoyaba el prestigio financiero occidental se quebrara. Dicho bastón –que asumían era erguido, recto, incorruptible e irrompible– resultó ser una rama podrida, que al romperse hizo que todo el sistema financiero mundial se viniera al suelo, al grado que el mismo ministro de finanzas alemán, Peer Steinbrück,manifestó: “Wall Street nunca volverá a ser lo que era antes de la crisis”.
Alá Declara la guerra al interés y la usura:
Dice Alá (lo que se interpreta en español): {¡Oh, creyentes! Temed a Alá y renunciad a lo que os adeuden a causa de la usura, si es que sois, en verdad, creyentes. Y si no dejáis la usura, sabed que Alá y Su Mensajero os declaran la guerra; pero si os arrepentís, tenéis derecho al capital original, de esta forma no oprimiréis ni seréis oprimidos.}[Corán 2:278-279]
La guerra que se señala en la aleya se presenta de varias formas en estos días, ataca los nervios de la gente, la felicidad, la tranquilidad y disminuye la bendición en la provisión, el dinero y la fuerza. El miedo y la inseguridad se han apoderado de todo el mundo, producto de la iniquidad de las instituciones financieras y las personas que detrás de ellas quisieron llenarse los bolsillos aprovechándose de la gente. La doctora Nancy Molitor, coordinadora de educación pública de la Asociación Americana de Psicología, afirmó: “Los records en el nivel de depresión y preocupación fueron rotos tras la crisis, nunca he visto nada parecido durante mis 20 años de práctica profesional”.
Alá Hará que todo lo que provenga de la usura no tenga ninguna bendición:
La pérdida de la bendición en los bienes es tanto material como abstracta, es decir, puede ser que el dinero no beneficie en nada a quien lo tenga o que este se pierda por completo, como pasó con los trillones de millones que se evaporaron en menos de cinco días de los fondos de pensiones de Estados Unidos; sin mencionar la cantidad impresionante de bancos que quebraron, los cuales contaban con fondos y ahorros de miles de millones de dólares, y aún así, no pudieron salvarse.
El usurero al final es castigado con la disminución o pérdida de sus bienes:
Dice Alá (lo que se interpreta en español): {Todo lo que deis[i esperando ser retribuidos por los hombres con algo mejor, no será Recompensado por Alá} [Corán 30:39]; y el Profeta Muhammad, sallallahu ‘alaihi wa sallam, dijo: “Quien de vosotros incremente su hacienda con la Riba (interés, usura), al final ésta disminuirá” [Ibn Mayah].
A los ojos de todo el mundo estas palabras se hicieron realidadii muchas de las grandes fortunas de varios millonarios alrededor del mundo se vieron mermadas, solo en el Reino Unido diez de sus potentados vieron un retroceso en el total de sus riquezas equivalentes a 40 millares de dólares; en los Estados Unidos, uno de los más grandes inversores perdía cada hora siete millones; en Rusia las cosas no eran mejores, las pérdidas anunciadas por un grupo de empresarios alcanzaron los 330 billones de dólares, dinero que representa el 62% del total de la fortuna de los rusos acaudalados…
El interés, la usura y los seguros:
La crónica de una crisis anunciada, fue señalada por el coctel de préstamos y seguros que fue promovido por el sistema económico occidental. Las más grandes y respetables firmas financieras de los Estados Unidos se desplomaron ante la hecatombe económica mundial, como el grupo Lehman Brothers Inc., las compañías hipotecarias FannieMae y Freddie Mac, y la aseguradora AIG, sin mencionar que varios de sus más grandes bancos corrieron con el mismo destino.
De la noche a la mañana, millones de estadounidenses se vieron amenazados con perder sus hogares porque no tenían los medios para cancelar las letras mensuales de sus hipotecas. Lo más irónico es que en la actualidad mucha gente no aprendió la lección, y siguen insistiendo en que hay que mantener los intereses sobre los préstamos, y que las deudas que se adquieren hay que asegurarlas con compañías de seguros.
El precio de la codicia:
La utilización de la necesidad de la gente para beneficiarse económicamente, es una de las causas evidentes que llevaron a que el sistema económico colapsara. Los bancos incrementaron el valor de sus préstamos hasta 60 veces más de la cantidad del capital real con el que contaban, todo por su ambición y deseos de incrementar sus ganancias, sin pensar en las consecuencias. No por nada algunos periódicos ponían en sus titulares: “Repróchense a sí mismos por codiciosos”.
El riesgo de negociar con fondos irreales:
Esta crisis demostró la gran diferencia que existe entre contar con bienes reales, representados en mercancías, materias primas, productos y servicios, y entre los irreales como el dinero electrónico, cheques, tarjetas de crédito y cifras ficticias que se encuentran únicamente en la memoria de los ordenadores. Las astronómicas cifras que se lucían en las pantallas de los mercados bursátiles desaparecieron como por arte de magia, miles de miles de millones de dólares, desaparecieron de la noche a la mañana.
Fracaso de la libre economía:
La crisis fue la más grande prueba de que la teoría de la libre economía que se había promovido el sistema financiero moderno era un completo fraude. Pues dejar las puertas abiertas a la competencia y a que el individuo haga lo que quiera en términos económicos, sin establecer límites y controles para el crecimiento de los bienes, generó que el dinero se concentrara en unos pocos, lo que llevó a que hubiera un desbalance en la repartición de la riqueza y que, al mismo tiempo, la sociedad se dividiera en diversas clases, contradiciendo por completo lo que Dice Alá (que se interpreta en español): {Esto para que el botín no sea un privilegio de los ricos.} [Corán 59:7]
Además, las medidas que tomaron los gobiernos como respuesta a la crisis fue un fuerte revés al sistema económico y financiero occidental, ya que intervinieron las instituciones bancarias, inmobiliarias, de seguros y de inversión, limitando la libertad que elogiaban antes, incluso a la propiedad misma.
Caída del capitalismo:
Los últimos acontecimientos sucedidos en todo el mundo dejaron bien claro que el capitalismo fracasó en su intento por establecer una estabilidad, igualdad y justicia económica. Pese al optimismo y orgullo de los economistas, el cual creció aún más tras la caída del comunismo, al punto que uno de los más prominentes especialistas en la materia, como lo es Francis Fukoyama, llegó a afirmar: “La sociedad estadounidense es la muestra de perfección a la que puede llegar la humanidad, después de ella no habrá nada más”. La caída fue tan dura que el mismo presidente francés, Nicolás Sarkozy, dijo: “Nos encontramos en el punto en el que necesitamos reconstruir por completo el sistema monetario, económico y financiero mundial desde la raíz”.
¿Qué pasó con los defensores del sistema económico?:
Después de que todo se desmoronó, la vergüenza cayó sobre todos aquellos que se jactaban de ser parte de un sistema único e infalible. Pero los que más humillación recibieron fueron los responsables de las economías de muchos países musulmanes, quienes como colas seguían lo que les dictaban desde afuera, pues frente a todo el mundo quedaron como los hipócritas y mentirosos que eran.
Se dieron la vuelta como si nada hubiera pasado:
Una vez el mundo salió del shock producido por el desplome de la economía, los fanáticos del capitalismo salieron a la defensa de lo que había ya comprobado que era un total fracaso: la teoría del capitalismo. Alegaron que el problema no se encontraba en el sistema, sino que fue la aplicación lo que había fallado, y que, por ende, solo se necesitaba hacer unos pequeños ajustes para que todo marchara a la perfección. Dice Alá (lo que se interpreta en español):
{Diles: Reflexionad en todo cuanto hay en los cielos y en la Tierra; pero [sabe ¡Oh, Muhammad!] que para quienes Alá Decretó la incredulidad, no se beneficiarán de los signos ni de los Mensajeros.} [Corán 10:101]
Así sucedió, vieron cómo sus teorías económicas fracasaron, frente a sus ojos se evidenció la falsedad de sus suposiciones y todo se les derrumbó a causa de su ego; pero aún así siguen obstinados en que ellos están en lo correcto, y que el único sistema que puede cumplir con los propósitos económicos de la humanidad es el capitalismo… dieron la vuelta e hicieron como si nada hubiese pasado.
El riesgo que se corrió al querer separar al Islam de los asuntos económicos:
Dice Alá (lo que se interpreta en español): {Dijeron [burlándose de él]: ¡Oh, Jetró! ¿Es que tus oraciones son las que te ordenan que dejemos aquello que adoraron nuestros padres, y que no podamos hacer con nuestros bienes lo que queramos? ¿Acaso crees que solo tú eres tolerante y honrado [y nuestros antepasados no]?} [Corán 11:87]
Estas fueron las palabras que salieron de las bocas de los defensores del capitalismo en el mundo islámico, quienes alegaban que había que separar la religión de la economía supuestamente para que esta creciera. La religión no prohíbe que la sociedad crezca económicamente, todo lo contrario, promueve que haya un desarrollo económico igualitario y justo para todo; por ello, establece como principio básico en las transacciones que se realizan entre la gente, el Iman (la fe), la Taqwa (el temor a Alá, la complacencia de Alá) y la moral, además de establecer los lineamientos sobre los cuales un sistema económico y financiero prosperará y se solidificará. Esta crisis solo demostró que cuando se separa la religión de cualquier aspecto de la vida humana, viene la ruina y la desgracia.
Los preceptos de la Shari’ah le dan seguridad y estabilidad a la economía:
El alejamiento de los principios establecidos por la Shari’ah para las transacciones comerciales entre las personas, y el hecho de haber preferido el interés y la usura en los prestamos que dieron o tomaron, la venta de las deudas, la especulación, etc., fue lo que produjo que los imperios económicos que se habían construido se vinieran al suelo.
Unas buenas bases permiten la construcción de una edificación firme:
{Quien construye sobre la base de la piedad y la complacencia de Alá es mejor que quien lo hace sobre la orilla de una tierra húmeda a punto de hundirse y precipitarse al fuego del Infierno. Ciertamente Alá no Guía a los inicuos.} [Corán 9:109]
La creencia en la que nos basamos es que no hay prosperidad, éxito ni ganancias sino en la revelación divina. No como pretenden los inicuos, quienes creen que no hay progreso económico si no hay instituciones financieras que traten con el interés, la usura y los seguros.
Estamos frente a una oportunidad de oro para hacer Da’wah (invitar al Islam):
Los lamentables acontecimientos que han desgraciado la vida de tantos, son una oportunidad única que tienen los especialistas en economía islámica para demostrar que ésta es la única que puede asegurar todo lo que necesita la humanidad a este respecto. Cómo no ha de ser así, si los mismos occidentales son los que han dado el primer paso cuando apuntaron su interés hacia el sistema económico islámico, llevando a muchos de ellos a pedir que se aplicara la Shari’ah Islámica en las finanzas para remediar los daños causados por el capitalismo, único causante de la debacle económica mundial.
Disposición del mundo económico y político para adoptar laShari’ah:
Después de que el sistema económico islámico era vilipendiado por todo el mundo, se ha convertido en la tabla de salvación, incluso para sus detractores. Loretta Napolitani, economista italiana, llegó a afirmar: “Los bancos islámicos son la alternativa más adecuada para remplazar a los bancos occidentales”. Algunas instituciones financieras de los estados musulmanes se han replanteado el sistema capitalista con el que fueron creadas y que siguen hasta el momento, para ver las posibilidades de adoptar la Shari’ah en sus transacciones; lastimosamente, esto no sucedió sino una vez que vieron el fracaso de lo que tanto orgullo les generaba iii
Ayudar a los demás a ver la verdad:
Los sabios y especialistas en administración, finanzas y economía islámica, están obligados a asumir su responsabilidad ante la humanidad. Deben ofrecer la alternativa que el Corán y la Sunnah ofrecen al mundo para establecer un sistema económico y financiero completo, único que en realidad asegura la estabilidad, igualdad y justicia para todos, y que permite alcanzar al máximo todos los objetivos propuestos al respecto; pues es un modelo que no solo está libre de las transacciones con interés y usura, las ventas fraudulentas, los engaños y demás medios establecidos por el capitalismo en el mundo, sino que se basa en el establecimiento de la ley de Alá, el Único que Conoce las necesidades de Sus criaturas y la mejor forma de satisfacerlas.
La sabiduría y acierto de la ley de Alá:
Esta crisis comprobó que cuando Alá Decreta el permiso o la prohibición de cualquier asunto, no lo Hace por capricho, sino que Él Piensa en el bienestar del ser humano. No hay algo que sea Halal (permitido) en el Islam que no beneficie al hombre, y no hay nada Haram (prohibido, vedado) que no lo perjudique a corto o a largo plazo, en esta o en la Otra Vida. La desgracia que sacudió al mundo sacó a relucir la principal razón por la cual Alá, Altísimo sea, Prohibió con tanto ahínco la Riba (el interés y la usura), y el resultado de dar la espalda a Sus órdenes y desobedecerle.
La solución no debe basarse en lo que Alá Ha Prohibido:
Gran parte de las inmensas cantidades de dinero que muchos de los gobiernos sacaron de sus reservas para “salvar” a las instituciones financieras causantes de la crisis, provienen del incremento injusto en los impuestos, la impresión de dinero que no tiene fondos reales que lo respalden, y el cobro de interés. El periódico francés Le Parisienmencionó que el gobierno de su país había destinado 10.5 billones de euros para prestárselos a 6 bancos, estableciendo un interés del 8%, y que esta suma provenía de préstamos que había adquirido de países y bancos en el extranjero. En pocas palabras, quisieron curar al enfermo con la misma enfermedad que lo está matando.
La riqueza material es la perdición del ser humano:
La riqueza material hace que el ser humano se sienta más de lo que es, se sumerja en la vanidad y sea injusto consigo y con los demás, trata a la otra gente como inferiores, e incluso llega a tratarlos como esclavos, de los cuales solo busca beneficiarse. Se olvida de la grandeza y existencia de su Creador y de que Él Es el Todopoderoso, e ignora las señales que le Envía para advertirle de que no se deje llevar hacia la perdición. Esta es la enfermedad que llevó a los pueblos anteriores en la historia a su fin; sobre la gente del Profeta ‘Ad, la paz sea con él, Alá nos Dice (lo que se interpreta en español): {En cuanto a ‘Ad, se ensoberbecieron injustamente en la Tierra, y dijeron: ¿Acaso existe alguien más fuerte que nosotros? ¿Es que no sabían que Alá Es Quien los Creó y que Él Es más fuerte que ellos? Pero rechazaron Nuestros signos [evidentes].} [Corán 41:15]
La gente y las naciones que siguen los pasos de sus antepasados, recibirán la misma retribución por su inequidad, ¿es que acaso piensan que están a salvo del castigo de Alá? {¿Acaso vuestros incrédulos [¡Oh, idólatras de Quraish!] son mejores que éstos [los pueblos que anteriormente fueron destruidos por su incredulidad]? ¿O hay algo en las Escrituras que os libre [del castigo]?} [Corán: 54:43]
El resultado de la injusticia, la transgresión y el orgullo:
Dice Alá (lo que se interpreta en español): {…Por cierto que los inicuos no tendrán éxito.} [Corán 6:135], y: {…Y ya verán quienes hayan sido inicuos cuál será su destino.} [Corán 26:227]
Ese es el destino de los injustos y soberbios, el fracaso y la perdición, y en nuestros días se ha hecho evidente; las grandes potencias derrocharon trillones de trillones de dólares en guerras para imponer su estilo de vida y controlar los recursos naturales de los países que invadieron, y hoy en día las vemos pasando dificultades, e incluso pidiendo préstamos a como dé lugar, todo para subsanar su déficit financiero agudizado por la crisis actual.
La ley de Alá para con las naciones injustas es la misma:
Dice Alá (lo que se interpreta en español):{Cuántos pueblos inicuos Destruimos, e Hicimos surgir después de ellos nuevas generaciones.} [Corán 21:11]; {Aquellas naciones predecesoras [como ‘Ad y Zamud] las Destruimos por su iniquidad, y ya Habíamos Decretado el día de su destrucción.} [Corán 18:59]; y: {Y los incrédulos seguirán padeciendo calamidades que azotarán a su territorio y a sus alrededores por su incredulidad, hasta que les llegue el castigo con el que Alá les Ha Amenazado. Alá no Quebrantará Su promesa.} [Corán 13:31]
La desventura y la desgracia se generaliza a todo el mundo:
Quedó más que demostrado que la irresponsabilidad de algunos tiene consecuencias muy peligrosas para todos los seres humanos. Los daños ocasionados por la debacle económica mundial, no solo afectaron a las instituciones financieras, los inversionistas o a ciertos países, todo el mundo sufrió los percances y la recesión llegó hasta el más lejano punto del planeta.
El secretario general de las Naciones Unidas declaró: “La actual crisis económica amenaza el sustento de miles de millones de personas en todo el mundo”. La FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación), por su parte, advirtió que unos 36 países de Asia y Latinoamérica se vieron expuestos a pasar hambre en 2009.
Lo que Alá Promete siempre se cumple, sea para nuestro bien o para nuestro mal. El peligro al que nos exponen los comportamientos irresponsables de unos pocos fue Advertido por nuestro Creador cuando Dijo (lo que se interpreta en español): {Y sabed [que si no obedecéis a Alá y a Su Mensajero] padeceréis adversidades [y discordias], no solo los inicuos de entre vosotros, sino todos. Y ciertamente Alá Es Severo en el castigo.} [Corán 8: 25]
Además, la injusticia de estas pocas personas tiene su castigo en esta vida, este es que todo mundo se llena de rabia y odio en contra de ellos, nadie se apiada de ellos y desean que lo peor les pase.
La sabiduría infinita de Alá:
Alá, Altísimo sea, Decide los asuntos en base a Su infinita sabiduría y justicia, {Esto es el decreto del Poderoso, Omnisciente}. Así que debemos estar completamente seguros de que todo lo que está pasando ha sido Decretado por Alá por alguna razón; y si analizamos el por qué suceden las cosas, nos daremos cuenta que detrás de cada calamidad se encuentra una oportunidad, si aprendemos la lección y corregimos nuestro error. Dice Alá (lo que se interpreta en español):{Esto es para que padezcan [el resultado de] lo que han hecho, y puedan recapacitar.}[Corán 30:41]
Los últimos sucesos han hecho que muchas personas se arrepientan y se encaminen en el bien; sin embargo, vemos que otros, por el contrario, se hunden aún más en la perdición y desviación. Dice Alá (lo que se interpreta en español): {Hubiera sido mejor que Nos hubiesen implorado cuando les llegó Nuestro castigo. Pero sus corazones se endurecieron y Satanás les embelleció lo que hacían.}[Corán 6:43]
El poderío y señorío pertenece en realidad a Alá:
Alá, Altísimo sea, en Su infinita sabiduría, Otorga y Reparte la riqueza entre la gente como a Él le Parece, a unos les Da poco, a otros mucho; pero de la misma forma como Da, también Quita. Esta crisis por la que estamos pasando es una lección para los presuntuosos y orgullosos y todo aquel que está siguiendo los pasos de Qaruniv, para que no se olviden que el Todopoderoso Puede Llevarse lo que nos Ha Dado cuando Quiera. Dice Alá (lo que se interpreta en español):
{Dijo [Qarun]: Por cierto que lo que se me ha concedido es gracias a mi conocimiento [y Alá Sabe que me lo merezco]. ¿Acaso no sabía que Alá anteriormente Había Destruido a naciones más poderosas y con más riquezas que él?}[Corán 28:78]
El ser humano es temeroso y se la pasa angustiado:
Los suicidios y asesinatos se incrementaron increíblemente a causa de esta crisis, además del incremento en el deterioro de la salud, principalmente en los casos de presión alta, infartos, derrames cerebrales y otros más. Según algunas estimaciones, el 57% de las personas que tratan con la bolsa de valores se ven afligidos por enfermedades que afectan su salud física y mental. Dice Alá (lo que se interpreta en español): {Ciertamente el hombre fue creado impaciente; se desespera cuando sufre un mal, y se torna mezquino cuando la fortuna le favorece; salvo los orantes, que son perseverantes en la oración.} [Corán 70:19-23], y: {Y si le Concedemos al hombre algo de Nuestra gracia y luego se la Quitamos, se desespera y se muestra desagradecido.} [Corán 11: 9]
El creyente es completamente diferente, pues confía en Alá; al respecto, el Profeta Muhammad, sallallahu ‘alaihi wa sallam, dijo: “El creyente es verdaderamente increíble, todo lo que le pasa es bien para él, y esto no le pasa a otro que no sea creyente; si algo le alegra, agradece y esto es bien para él; y si algo malo le sucede, tiene paciencia y eso es bien para él”. [Muslim]
El apego extremo del hombre por los bienes materiales:
La crisis económica y financiera que vivimos en la actualidad expuso una de las cuestiones que Alá nos Había Señalado en el Corán cuando nos Dijo (lo que se interpreta en español): {Y amáis la riqueza insaciablemente. Pero ella no durará para siempre…} [Corán 89:20-21], y: {Fue arraigada en el corazón de los hombres la inclinación por los placeres: las mujeres, los hijos, la acumulación de riquezas en oro y plata, los caballos de raza, los rebaños y los campos de cultivo. Ese es el goce de la vida mundanal, pero Alá les Tiene Reservado algo más bello.}[Corán 3:14]
Esto “explica” por qué algunos de los que perdieron su dinero se suicidaron; para ellos el dinero lo era todo, así que al perderlo ya no les quedaba razón para seguir existiendo.
La confianza débil en Alá:
La preocupación por el futuro es muy grande, y el miedo que se tiene por la incapacidad de las organizaciones y gobiernos para garantizar las mínimas necesidades de la personas es muy grande; además, se desconoce la capacidad que se tiene para cumplir con todas las deudas adquiridas. Si confiaran en Alá como es debido, dirían y creerían firmemente en: {No existe criatura en la Tierra sin que sea Alá Quien la Sustenta; Él Conoce su morada y por donde transita.}[Corán 11:6], y: {Alá Es el Sustentador, y Él Posee un poder grandioso.} [Corán 51:58]; y de esta forma sentirían tranquilidad y seguridad, lo que les permitiría encontrar soluciones con mayor facilidad.
La posición tomada por los dos grupos (los creyentes y los incrédulos) ante la riqueza de la gente:
En la historia que Alá, Altísimo sea, nos Relata en el Corán sobre Qarun, sacamos varias lecciones de vida, entre ellas: la posición tomada por la gente al ver la riqueza de los demás; Dice Alá (lo que se interpreta en español): {Y se presentó [Qarun un día] ante su pueblo con todo su lujo, y quienes amaban la vida mundanal exclamaron: ¡Ojalá tuviéramos lo mismo que Qarun! Realmente es muy afortunado.} [Corán 28:79], y: {Y quienes fueron agraciados con el conocimiento dijeron: ¡Ay de vosotros! La recompensa de Alá para quien crea y obre rectamente será mejor, pero sólo la obtendrán quienes hayan sido perseverantes.} [Corán 28:80]
La primera es la visión que tienen los débiles en la creencia en Alá, y la segunda es la de los que confían totalmente en su Creador.
La realidad de esta vida:
Este mundo es impredecible: un día todo está bien, pero al otro todo cambia. El ser humano se deja llevar por la vanidad durante los días dorados, al punto que piensa que nadie puede llegar a la posición que ha alcanzado y que perdurará hasta la eternidad; y se olvida que su forma de pensar lo llevará a su perdición y hará que Alá le Quite todo lo que le Ha Permitido lograr. Dice el Altísimo (lo que se interpreta en español):
{Por cierto que la vida mundanal es como el agua que Hacemos descender del cielo, con la que se irrigan los cultivos de la tierra, de los cuales se alimentan los hombres y los animales. Cuando los frutos maduran, la tierra se embellece, y piensan los hombres que pueden disponer de ella; entonces, Arrasamos los cultivos de noche o de día, devastando la tierra como si no hubiera sido cultivada. Así aclaramos los signos para quienes reflexionan.} [Corán 10:24]
La incapacidad del hombre:
Hace unos pocos años nada más, los economistas alrededor del mundo auguraban que los años venideros, después del 2008, iban a ser los años dorados de la economía mundial, basados en cálculos sacados de programas especializados en la materia, pensando que habían logrado alcanzar descifrar el secreto del conocimiento de lo oculto y el más allá, y que podían, de ahora en adelante, pronosticar el futuro sin fallar. La realidad contradijo todas sus suposiciones: en vez de ser la mejor época que haya vivido la humanidad, ha sido la peor que haya registrado la historia. Su orgullo los llevó a rechazar las advertencias de algunos de sus compañeros, a los que llamaron pesimistas e ilusos.
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i En árabe la palabra es "Riba", incremento o usura. La aleya se referiría a lo que se da de más esperando un interés usurario por ello; sin embargo, para muchos comentaristas, aquí se refiere a un incremento permitido que consiste en que alguien, en una transacción, da espontáneamente más de lo que corresponde esperando algún beneficio por ello, o que alguien regale algo esperando algún beneficio a cambio, lo cual si bien es ilícito, no tiene ante Alá ninguna recompensa.
Ii Como musulmanes, no dudamos nunca de que lo que Alá y Su Profeta dicen se cumplirá; por esta razón, cuando nos advierten que algo va a suceder a consecuencia de las malas acciones, intentamos al máximo alejarnos de ellas, y cuando vemos que se hacen realidad, sabemos que es la justicia de Alá, Quien no es Injusto con nadie, son las personas las injustas consigo mismas.
Iii En la actualidad, varios países europeos están en disputa por convertirse en la capital de la banca islámica, lanzando campañas en los países de los musulmanes para atraer a los más grandes bancos islámicos a que establezcan sus cedes principales en ellos.
Iv Uno de los hijos de Israel que le pidió a Alá que le diera riqueza como a nadie antes de él. Su súplica fue escuchada, tanto así, que las llaves de las bodegas donde almacenaba sus bienes tenían que ser trasportadas por toda una caravana de camellos. Pero esta fue su perdición, pues la riqueza lo cegó e hizo que se olvidara de que todo lo que poseía le había sido concedido por el Todopoderoso y que Él Tenía el poder para Quitarle todo lo que le Había Dado.
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