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Alá es el Protector de los creyentes, les extrae de las tinieblas hacia la luz En cambio los incrédulos tienen como protector a Satanás quien los conduce de la luz hacia las tinieblas. Esos serán los moradores de Fuego, en el que estarán eternamente.
Corán 2:257
Dice Ibn Qaiim (rahimahullah):
«Acerca del Yihâd contra Satán, consta de dos grados:
Primero: Yihâd de defensa del siervo en contra de tener sospechas y dudas que afecten a la fe.
Segundo: Yihâd de defensa en contra de los malos deseos y pasiones.
Después del primer Yihâd se obtendrá la convicción y después del segundo; se obtendrá la perseverancia. Con los dos tipos de Yihâd el siervo será un líder guiado en la religión, como dice Dios el Altísimo:
E hicimos de algunos de ellos líderes ejemplares para guiar a los hombres con Nuestra voluntad. Esto por haber sido perseverantes y haber estado convencidos de Nuestros signos. Corán 32:24.
Dios el Altísimo informa que el liderazgo en la religión solamente se obtiene a través de la paciencia y la certeza, la perseverancia defiende contra los malos deseos y pasiones, y la convicción defiende contra las dudas y sospechas.» Zâd Al-Ma’âd 3/10.
En estas palabras hay una comprensión, clarificación y mejoramiento para esta posición que es suficiente para todo musulmán, pues el Yihâd contra Satán es de dos grados:
- La lucha en contra de la introducción de sospechas y dudas..
- La lucha en contra de los malos deseos y pasiones que introduce Satán.
La gente del conocimiento mencionó que Satán persuade al hombre de dos maneras:
Primera persuasión: Los deseos.
Segunda persuasión: Las sospechas.
Él se acerca al hombre y analiza sus defectos, si es que lo encuentra débil en la fe, con poca obediencia y falta de adoración, lo atrae a las pasiones y a las malas obras, y lo toma por este camino. Si es que lo encuentra firme en la obediencia a Dios, fuerte en su fe; entonces, no lo atrae por este camino, sino que se dirige a él a través de las sospechas y las dudas, los pensamientos erróneos, introduciéndolo en las innovaciones y en las herejías.
Estos son los dos caminos de Satán para el hombre, él es su enemigo, como dice Dios el Altísimo:
Ciertamente Satanás es para vosotros un enemigo, tomadlo pues, como un enemigo
Corán 35:6.
Él, es el enemigo, es más, es el enemigo más grande del hombre. Por esto es obligatorio para todo musulmán tomarlo como rival, luchar contra él un Yihâd completo, refugiarse en Dios de sus susurros, como dice el Altísimo:
Di: ¡Oh, Señor mío! Me refugio en Ti de los susurros de los demonios. Y me refugio en Ti de su presencia maligna.
Corán 23:97-98.
El siervo tiene que refugiarse en Dios el Altísimo, buscar Su protección en Él –glorificado Sea- de la maldad de Satán y de su invitación a la idolatría, de sus dudas, de sus deseos, y de todo a lo que invita, que su ser haga un verdadero Yihâd para estar a salvo y resguardado de este enemigo mortal.
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