Dijo Al-Yanid sobre : “Aquellos que hagan Yihâd contra Sus deseos por Nosotros con el arrepentimiento, los guiaremos por los caminos de la Sinceridad”. No se establecerá quien luche contra sus enemigos en el exterior, sino es que lucha contra estos enemigos interiores, quien los derrote; derrotará a sus enemigos, y quien sea vencido por ellos; será vencido por sus enemigos». (Al-Fauâid pág. 109).
Acerca del Yihâd del ser hay numerosos hadices del Mensajero de Dios (que la paz y la misericordia de Alá sean con él), que dan muestra de su gran importancia, como el hadiz de Abî Dhar (que Alá esté complacido con él) que dijo:
«Dijo el Mensajero de Dios (que la paz y la misericordia de Alá sean con él) “El mejor Yihâd es que el hombre luche contra sí mismo y contra sus pasiones”» (Compilado por Abû Na’îm en Al-Hiliah 2/249).
Dijo Ibn ‘Umar (que Alá esté complacido con él): que el Profeta que la paz y la misericordia de Alá sean con él dijo: «El mejor Yihâd es quien lucha contra sí mismo por Dios el Majestuoso y Poderoso» (Narrado por At-Tabarâni, y presentado por Al-Albâni en Sahîh Al-Yami’ 1129).
También Fadâlah bin ‘Ubaid (que Alá esté complacido con él) dijo que el Mensajero de Dios (que la paz y la misericordia de Alá sean con él) dijo en la peregrinación de despedida:
«¿Acaso no les informo del creyente? Es quien los hombres le aseguran su dinero y sí mismos. El musulmán es quien los hombres están libres de su palabras y de su mano, el Muyâhid es quien lucha contra su ser en la obediencia de Dios, y el Muhâyir es quien abandona las faltas y los pecados». (Compilado por Ahmad 6/21, Al-Hâkim 1/10-11 e Ibn Hibân 4862.
Estos hadices son una evidencia explícita que el Yihâd del ser es de gran importancia, así que le corresponde al siervo esforzarse en luchar contra su ser para completar los grados que hemos mencionado.
Dijo el erudito Ibn Qaim (rahimahullah):
«Si es que el siervo completa estos cuatro grados llegara a ser de los Rabbani,in; pues los predecesores han concordado que no le corresponde al ‘Âlim [erudito] ser nombrado como Rabâni hasta que sepa la verdad, obre con ella y la enseñe. Porque quien sabe, obra y enseña, será considerado como alguien grande en los imperios de los cielos».
Aquellos que son afligidos en el esfuerzo de luchar contra el ser, siguen caminos diversos y diferentes sectas. Entre ellos hay quienes se esfuerzan solamente en el conocimiento escolástico, y no lo relaciona con las obras ni lo considera, esta es la situación inválida de Ahlul-Kalâm [teologos escolásticos], se ocupan mucho en el conocimiento, la investigación y la contemplación, sin estar advertidos del claro perjuicio que encierra su conocimiento. Entre ellos hay quienes se esfuerzan en las obras, pero sin conocimiento, sin comprensión de la religión de Dios, y este es el caso de los Sufíes, quienes separan a los hombres del conocimiento, los alejan de buscarlo y les advierten de él. Ellos caen en muchas innovaciones respecto a las obras, y los primeros caen en muchas innovaciones respecto al conocimiento.
Pero el Yihâd del ser sobre la metodología certera y el seguimiento del Mensajero de Dios (que la paz y la misericordia de Alá sean con él) es el que afirma los cuatro grados que recordó Ibn Qaim (que Alá tenga misericordia de él).
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